lunes, 2 de abril de 2012

Egresados de Lengua 2010




PALABRAS DE DESPEDIDA PARA LOS PRIMEROS EGRESADOS DEL PROFESORADO EN LENGUA – 2 DE DICIEMBRE DE 2010

            Hoy es ciertamente un día muy particular porque ustedes son el primer grupo de estudiantes del profesorado en lengua que transitó los cuatro años de estudios  que inauguramos y fuimos construyendo desde el año 2007. Y les agradezco la deferencia que tuvieron de invitarme a despedirlos después de estos años de intensas actividades, de encuentros y desencuentros, de conocernos y desconocernos por momentos y de aprendizajes mutuos. Un camino que parece tener una meta muy lejana pero conforme pasa el tiempo y se la alcanza no parece que fuera así. Sin embargo llegar hasta aquí es como llegar recién al punto de partida de algo que está por comenzar, la carrera docente.
            Años de trabajo intenso, búsqueda, elaboración, paciencia en la investigación, construcción intelectual y espiritual y forjamiento del carácter. Cuatro años de sentirse muchas veces comprendidos pero también incomprendidos. De ver coherencias y contradicciones; aciertos y desaciertos; mezquindad y generosidad.
            No fue, claro está, una tarea sencilla y hubo que sortear obstáculos tanto por parte de ustedes como de muchos de los profesores para poder alcanzar los objetivos. Una búsqueda constante para hacernos, entre otras cosas, de los materiales de estudios, de la bibliografía, tan necesaria para estudiar en todos los niveles del sistema educativo pero de manera particular en este por cuanto implican la fuente de donde se tomarán los contenidos a enseñar en los demás.          
            El camino también se vuelve una meta a transitar para alcanzar el destino final como Ulises luchando en medio del mar pensando en su lejana Itaca. Embarcados en una lucha contra el tiempo y contra las adversidades. Avistando a cada momento como en un espejismo esa lejana posibilidad.
La carrera que decidimos abrazar implica una gran responsabilidad de construcción diaria en las aulas y de permanente formación pues pensar que ya se sabe todo es comenzar a declinar. El oficio de enseñar no se disocia de aprender y eso es válido también, para el docente.
            Los profesores tenemos una tarea determinante en la construcción de la sociedad y de la patria. Una responsabilidad ineludible en medio de las dificultades que constantemente debemos enfrentar para realizar de la manera más acertadamente posible la labor de educar. Nuestra tarea define como ninguna otra, probablemente, el achicamiento de las asimetrías y sienta las bases de la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.
            El desafío de ser docentes implica la constante búsqueda de estrategias, formas y modos para acercarse a los educandos de tal manera de hacer atractivo, interesante y fructífero el siempre complejo proceso de aprendizaje- enseñanza.
            La tarea de descubrir y promover los valores de los educandos implica un compromiso con esos mismos valores tales como la justicia, el amor a la patria. El compromiso por transmitir la pasión por el estudio como un camino posible hacia la libertad.
            Y en este contexto los profesores de lengua y literatura tenemos un papel singular en cuanto a la enseñanza de estas áreas del conocimiento y con lo que estas significan. Pongamos el caso de la lectura y la escritura que están en la base constitutiva de los demás espacios curriculares y que por lo tanto convocan siempre al trabajo conjunto. En un tiempo de vertiginosas transformaciones tecnológicas la escritura sufre el impacto y contra todo pronóstico adquiere una dimensión inusitada en los diversos usos que se hacen de la misma para la comunicación. No se puede desconocer este fenómeno y menos negarlo luchando contra el mismo sino canalizándolo hacia la correcta utilización. El lenguaje es presencia en prácticamente  todas las situaciones de la vida pues como dice el lingüista danés, Louis Hjelmslev:
           
“El lenguaje –el habla humana- es una fuente inagotable de tesoros múltiples. El lenguaje es inseparable del hombre y le sigue en todas sus tareas. El lenguaje es el instrumento con el que el hombre da forma a su pensamiento y a sus sentimientos, a
su estado de ánimo, sus aspiraciones, su querer y su actuar,… el cimiento más firme y profundo de la sociedad humana. Pero también es el último refugio en las horas       de
soledad, cuando la mente lucha con la existencia y el conflicto se resuelve en el monólogo del poeta y del pensador.” (Hjelmslev, 1974, p. 11)
            La educación y la enseñanza de la lengua en particular no deben anquilosarse y sí estar acordes con los tiempos que corren y para ello es necesaria una constante resignificación de los conceptos mediante discursos siempre nuevos, actuales y por qué no revolucionarios. Y esto será posible en la medida en que sepamos leer los acontecimientos de la siempre dinámica realidad y con el apoyo de nuestra permanente formación académica y autodidacta.
            Estimados alumnos, les deseo el mayor de los éxitos en la labor educativa que en algún momento emprenderán o ya emprendieron. Que la palabra y el diálogo no dejen de ser una opción a la hora de resolver los problemas y una herramienta constante de soluciones.
                                                                       Hector Sotelo, Diciembre de 2010